En España se aviva la confrontación política tras el trágico accidente ferroviario ocurrido en Urda, en la provincia de Toledo, que ha causado al menos sesenta y nueve víctimas mortales. Según informó la cadena RTVE, el Partido Popular dirigió duras críticas hacia el ejecutivo central, acusando a las autoridades gubernamentales de haber descuidado el mantenimiento y la seguridad de las infraestructuras a lo largo de un tramo ya marcado anteriormente por el siniestro de Adamuz.

El líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, pidió públicamente la dimisión tanto del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, como del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El dirigente de la oposición cuestionó la falta de sustitución de sistemas de control considerados obsoletos, sosteniendo que los recursos públicos no se asignaron de manera adecuada a la protección de la circulación ferroviaria.

Durante una rueda de prensa, Feijóo expuso un plan programático centrado en la revisión general de la red ferroviaria mediante inspecciones técnicas independientes. La propuesta incluye la asignación prioritaria de fondos al mantenimiento de las instalaciones existentes por delante de la construcción de nuevos tramos, además del refuerzo del área de seguridad de los entes Adif y Renfe de cara a la votación del 29 de noviembre.

También la portavoz parlamentaria del partido, Ester Muñoz, reclamó aclaraciones formales, registrando la solicitud de comparecencia de Sánchez ante la Diputación Permanente del Congreso. Muñoz expresó su profundo pésame por el fallecimiento de la exministra Fátima Báñez, fallecida en el convoy, reiterando la necesidad de verificar la gestión de las cargas en la red tras la progresiva liberalización del mercado ferroviario nacional.