Los fragmentos metálicos derivados de la interceptación o del impacto de un dron ruso cayeron cerca de un centro comercial situado en el barrio de Obolonskyi de la capital ucraniana. Según lo dado a conocer por el medio Ukrainska Pravda, el suceso provocó momentos de fuerte aprensión en toda el área circundante a la estructura comercial.

Las informaciones difundidas inicialmente por la Administración Militar de la Ciudad de Kiev indicaban que quien había sufrido consecuencias físicas era una mujer adulta. Las comprobaciones posteriores realizadas por los equipos de rescate permitieron rectificar la dinámica de lo ocurrido, precisando que la persona alcanzada por los fragmentos era en realidad una niña de doce años.

El personal sanitario que intervino con prontitud en el lugar del impacto prestó los primeros auxilios médicos a la menor directamente en el sitio. Las autoridades locales no difundieron más detalles clínicos relativos a la gravedad de las lesiones sufridas, confirmando no obstante que la intervención inmediata de los médicos permitió estabilizar oportunamente la situación general.

El incidente se produjo durante una alerta aérea activada en todo el territorio de la ciudad entre las diecisiete cincuenta y tres y las dieciocho treinta y siete locales. Las sirenas de emergencia habían sido puestas en funcionamiento por los sistemas de defensa tras la notificación de una amenaza procedente de aeronaves pilotadas a distancia.