El presidente federal alemán Frank-Walter Steinmeier realizó un viaje de cuatro días a China, caracterizado por encuentros diplomáticos y paradas institucionales antes de la conclusión de su mandato prevista para marzo de 2027. Según informó Deutsche Welle, la misión incluyó la sede operativa de Volkswagen en Hefei y la Plaza de Tiananmen en Pekín, centrándose en el delicado equilibrio entre la cooperación económica y las observaciones políticas dirigidas a las autoridades locales.

Durante las conversaciones oficiales celebradas el viernes 30 de octubre de 2026, el presidente chino Xi Jinping destacó la oportunidad de inaugurar un nuevo capítulo en la asociación estratégica global entre ambas naciones. El líder chino definió como fundamental la estabilidad de las relaciones bilaterales y multilaterales, defendiendo la necesidad de priorizar el diálogo frente a la confrontación, e instando además a la Unión Europea a adoptar una línea política pragmática y constructiva hacia su país.

Entre los temas económicos abordados destaca el cuantioso déficit comercial de la Unión Europea frente a China, que el año pasado alcanzó los 360.000 millones de euros. Bruselas atribuye parte del desequilibrio a los subsidios estatales chinos que distorsionan la competencia, con repercusiones en el sector industrial alemán. Frente a las preocupaciones expresadas por Steinmeier, Xi recalcó la responsabilidad económica global compartida que ostentan las respectivas economías.

En el plano político internacional, el presidente alemán renovó el llamamiento a Pekín para que utilice su papel diplomático en favor de la paz, citando en particular el conflicto en Ucrania. Sin embargo, los reportes de las emisoras oficiales chinas omitieron tales solicitudes, centrándose exclusivamente en las escalas científicas de la delegación y reiterando la firme convicción de que cualquier divergencia entre ambos bloques puede superarse mediante el diálogo.